La Gestión de Residuos Infectocontagiosos (Decreto 30965-S)

Costa Rica es reconocida mundialmente como país líder que destaca por el modelo de desarrollo verde que privilegia la conservación ambiental, la creación de parques y refugios silvestres, la protección de áreas marítimas y forestales reservadas al sostenimiento de los ecosistemas en armonía con el desarrollo humano.




Sin embargo, el modelo sufre los efectos y consecuencias de una subcultura de consumismo cada vez más arraigada en nuestra sociedad que estimula a usar y tirar una alta cantidad de residuos sin mayor conciencia a los serios impactos en la salud de la población, las aguas, los suelos y a la atmósfera. Los impactos económicos y ambientales negativos en términos de devaluación de suelos o disminución de turismo son las características que ubican a los pueblos en indicadores de desarrollo cada vez más bajos.

Los residuos bio-infecciosos (RBI) generados en hospitales y clínicas de salud, clínicas veterinarias, la agroindustria, puertos marítimos y terrestres y los residuos farmacéuticos caducos, contienen riesgos y peligros para la salud humana y a los ecosistemas, principalmente por el carácter infeccioso y tóxico que resultan las partículas o componentes del desecho.



Por otra parte la presencia frecuente de objetos punzo cortantes y otros en cantidades menores infectados por fluidos humanos y animal, así como los químicos e inflamables y los radiactivos de baja intensidad, están igualmente presentes en estos residuos.

Todos los RBI generados en instituciones de salud o centros laborales requieren de un manejo especial para evitar la transmisión de enfermedades por esa vía, para lo cual es necesario un orden de procedimientos y medios materiales, que de forma integrada reduzcan el impacto nocivo a la salud y al ambiente.



Los RBI son residuos tales como algodones, gasas, jeringas, guantes, mascarillas, cubre cabezas, agujas, filos de bisturí, cajas petri, catalizadores, o sea, material de uso médico descartable, residuos alimentarios de infecto contagiados o equipos de protección y seguridad ocupacional, todos deben ser tratados o destruidos antes de llegar a un relleno sanitario ya que representan diferentes niveles de peligro potencial de acuerdo con su grado de exposición ante los agentes patógenos.

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